170 HORAS CON EXTRATERRESTRES
En el libro DEVELANDO EL COSMOS, escribimos el siguiente capítulo:
XXX
VITKO NOVI
Al respecto de estos revelamientos, hice referencia anteriormente que nuestro amigo el científico francés, además de los jóvenes instructores, nos trajo un casete con el testimonio de un personaje que había tenido encuentros particulares auténticos con seres de un planeta denominado APU, de la Galaxia X-9. Tiempo después lo conocimos en Lima, y comprobamos que la impresión que nos dejara la notable energía de certidumbre impregnada en su narración grabada se condecía con la veracidad que emanaba de todo su ser.
Se trataba de un hombre maduro, nativo de Yugoslavia, que actuaba sin afectaciones ni "misticismos", y su positividad asomaba como esencia de una sabiduría aprehendida en las 170 horas de contacto físico que sostuviera con los seres apunianos.
En todo momento se descubría en él un ánimo para el bien, y era constatable su vida austera y honesta, que dentro de una personalidad clara y sencilla como el agua, no tenía exigencias ni motivos para mentir.
Posteriormente a conocerle, leí sus libros, y con no pocas dificultades al inicio asimilé el trascendental mensaje extraterreno que, con limpieza y altruismo, anhelaba él confirmarlo y compartirlo con la humanidad.
Y en otra ocasión, en una amable invitación que nos hiciera a su hogar, nos expuso con mucho pesar que era tanto lo que tenía que comunicar al género humano… y penosamente su existencia ya se le agotaba. Que aun con cien años más de vida, escribiendo como actividad exclusiva todos los días, no serían suficientes para trasmitir cuanto había recibido de Ellos. Y para colmo de sus limitaciones, era muy insignificante la información que le solicitaban las personas que acudían a él con mucho “afán por aprender”. Haciendo didáctica una comparación, señalaba el total de la superficie de la mesa --ante la cual estábamos-- como si fuera lo que había vivenciado al lado de sus amigos apunianos, y lo que la gente interesada quería saber no sobrepasaba proporcionalmente de un solo centímetro cuadrado... y casi siempre sobre lo mismo: la frívola insubstancialidad del "fenómeno".
Ulteriormente, en comunicaciones psicográficas y telepáticas que estableciéramos con los admirables y solidarios seres del planeta Apu, confirmaríamos la rectitud y el humanismo cosechados de ellos por este sabio hermano. Y un sublime apuniano, de nombre ZAY, se refirió entonces a él, como "SU AMIGO VLADO"; y sería éste, nada menos, el grandioso ser que en el crepúsculo de un luniplateado illary reencontraría en El Dorado.
Nada más entrañable que hacer justicia a este grande amigo. Un representante respetable de nuestra humanidad terrestre, convertido en la afirmación viviente de lo que es posible obtener en encuentros provechosos con estos maravillosos seres del espacio.
EXPERIENCIA DE VITKO NOVI CON SERES DEL PLANETA APU
UN MUNDO CON UNA EXTRAORDINARIA EVOLUCIÓN HUMANA Y TECNOLÓGICA:
UNITARIO, SIN FRONTERAS, IDIOMAS, RAZAS, DISCRIMINACIÓN,
LÍDERES (POLÍTICOS, MILITARES, RELIGIOSOS), NI DINERO.
INTRODUCCIÓN A SU LIBRO: 170 HORAS CON EXTRATERRESTRES
“Amigo lector:
Anticipadamente sé, de sobra, que el contenido de este libro te sorprenderá. Tal vez de manera semejante se habrían sorprendido los Siete Sabios de Grecia si hubiéramos intentado explicarles la existencia de la corriente eléctrica y sus múltiples aplicaciones; el descenso del hombre en la superficie de la Luna o si se les hubiese presentado un hombre que está viviendo con un corazón ajeno, un niño incubado en probeta; u otros de tantos adelantos reales hoy, pero que habrían sido considerados utópicos e insólitos dos mil años atrás.
Me agradaría, amigo lector, si pudieras comprender tan sólo por un instante, qué incómodo se siente uno escribiendo libros sobre experiencias extrañas, desacostumbradas y asombrosas, sabiendo que cada palabra te originará descontento, dudas, mofas, o simplemente una sonrisa desdeñosa de burla.
No es mi intención convencerte que a mis relatos, difíciles de creer en nuestra época, los consideres verosímiles, porque con eso subestimaría la labor de la infatigable inteligencia humana; así como nuestro criterio, nuestras costumbres y nuestro derecho de ser como somos.
Por esta razón escribí anteriormente el libro “Apu, un Mundo sin Dinero”, en el cual detallé parte de las “170 Horas con los Extraterrestres” en forma novelada y en tercera persona, a pesar que yo había conversado sobre todo este contenido con Zay e Ivanka, personajes de ambos libros; lo hice así por dos motivos: la primera, para que el lector opinara y determinara el carácter del libro, según su razonamiento lógico, sin ninguna clase de persuasión; y, la segunda, porque en el planeta Apu no existe el egoísmo ni sus derivados, ni tampoco existen giros ni términos idiomáticos para expresarlo.
No es, pues, mi propósito convertirme en predicador, ni buscar fieles para preparar la bienvenida a unos nuevos “dioses” que descenderán del espacio trayendo paquetes de regalo para los terrícolas, cartas credenciales o propuestas para formar una alianza política, porque los problemas de la vida terrestre sólo incumbe resolverlos a nosotros los habitantes de la Tierra, con nuestra inteligencia, nuestro estudio y trabajo, formando una sociedad altruista. Tampoco pretendo postular a premios u otro tipo de reconocimientos por relatar mis encuentros casuales con los “extraños”. El azar puede determinar que cualquier habitante terrestre, al encontrarse con ellos, asuma una actitud seria, para así aportar datos mucho más importantes que los que traje yo, y que explicarían los misterios que nos rodean.
Sea cual fuera tu opinión acerca de este libro, será digna de aprecio porque es el producto de tu pensamiento, de tu ser, lo cual acredita tu sagrado derecho a existir, pensar decidir y manifestar; esto no hace daño a nadie… Mientras existan átomos y movimiento, el universo seguirá siendo una vastedad infinita que crea y transforma y sus habitantes seguirán viajando por el espacio, penetrando en sus interminables y misteriosas entrañas.
Lo único que me preocupa es la pronta solidaridad de los hombres, porque la vida de la humanidad está asentada sobre un volcán de guerra que amenaza su destrucción. Las fábricas de armamento siguen consumiendo la mayor parte del trabajo humano; los arsenales están llenándose de instrumentos bélicos; las bombas atómicas, de hidrógeno y neutrónicas, penden sobre nuestras cabezas amenazando la existencia de la vida terrestre; y, mientras tanto, las enfermedades “invencibles” y las otras aún desconocidas, asociadas con el hambre y la miseria, continúan matando incontrolablemente a los humanos.
Urge, pues, sin demora el sincero entendimiento entre los hombres para que se unan en el trabajo y en el estudio, que son los únicos factores capaces de garantizar que la humanidad siga existiendo.
Esta es la causa por la que estoy relatando, en parte, los desarrollos científicos y tecnológicos de la sociedad apuniana; y también el ayer, hoy y mañana de la vida terrestre, que vi por las pantallas del tiempo en sus naves, allá en los Andes peruanos…
Invoco a los científicos, trabajadores, maestros y alumnos, soldados y gobernantes, a los creyentes y a los ateos, a hombres y mujeres en general, a que embellezcan la historia humana proscribiendo para siempre la fabricación de armas, las agresiones, las guerras, y que contribuyan con sinceridad y buena fe a la realización de una sociedad de amigos en la cual todas las personas sean consideradas iguales y así, unidas, en paz, irradien en el universo una enseñanza altruista que corrija los fenómenos de la vida terrestre y del espacio. Unámonos, pues, para trabajar por la felicidad humana, y cambiemos las hazañas de la guerra por el heroísmo de la paz.
Hombre: El egoísmo está convirtiendo los inventos de tu poderosa mente en arma para destruir la vida terrestre, ¡SALVÉMOSLA!
Todo por los demás
Vitko Novi”.